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 Era como el primer rayo de sol en el día. El olor a lluvia en una tormenta de verano, ese olor puro que se te mete en lo más profundo de tu ser cuando respiras con fuerza. La primera estrella que divisas en el cielo al caer la noche en un cielo despejado. El perfume de las hojas del libro nuevo que acabas de comprar, y la emoción de que, aunque no has leído una palabra, sabes que te va a encantar. Era su forma de intercambiar mis lágrimas atoradas en la garganta por sonrisas cuando me abrazaba. Su forma de mirarme y amarme imperfecta. Y era él y los defectos que formaban su sonrisa, lo que yo amaba por entero.

HA LLEGADO LA HORA

  Ha llegado la hora, aunque ni siquiera sé por dónde empezar a decir todo esto y, puedo oír tu risa en mi cabeza diciendo que por el principio, pero no tengo ni idea de cual es; si una palabra, o la falta de ellas; un hecho, o su ausencia; o si fue algo que vivimos hace meses sin ni siquiera darnos cuenta.

  Y parece mentira que sean para ti y, solo para ti, estas líneas que tal vez nunca leas, que no sepas que son para ti si lo haces, pero ha llegado la hora, de que alguien te diga cosas que tal vez no quieres oír, que a lo mejor te duelen, pero eso no les quita su verdad; y te aseguro que a mi también me duele decirte todo esto, aunque no lo vayas a oír. "La verdad duele" dicen, dices; y la verdad, esa que duele, es que estás haciendo todo aquello que siempre criticaste, todas aquellas cosas que siempre dijiste que nunca harías.

  Y dicen que las palabras se las lleva el viento y, siempre he creído que tenían algo de razón, pero nunca pensé que contigo, no tú. Nunca pensé que dudaría de mi eterna certeza, ni imaginé que de ti, mi única constante en el universo, tendría que despedirme por el bien de mi alma; tú, mi valiente, que siempre dabas la cara, ahora pareces cobarde y, no tengo claro que parte de ti es la que das.

  No puedo decir a quien le duelen más estas líneas; si a ti, que lees todo esto sin ser consciente de la realidad; o a mi, por escribirlas, por que existen. No creas que solo eres tú quien sufre por todo esto, por que mi corazón puede estar igual de dañado que el tuyo, pero ha llegado la hora.

  Y tal vez ahora, no quieras ser consciente de todo y, sigas, por voluntad propia, con esa venda en los ojos, porque no quieras soportar el dolor de la realidad, pero espero que algún día te bajes esa venda y, dejes de hacer oídos sordos a estas palabras que no son necias, si no reales. Espero que algún día te des cuenta, de verdad que sí; y que cuando lo hagas, vuelvas a ser esa persona que tanto admiré un día, que tanto quise (tanto como a mi), que tanto defendí (aunque no hiciera falta). Y sé que ahora, si lo estás leyendo, si eres consciente de que los nombres y apellidos de esta carta son los tuyos, te enfadarás conmigo, pero espero que esa inconsciencia y ese enfado no duren mucho, porque no olvides que, a mí, también me duele, pero por una vez, he de aprender a marcharme.

  Al principio de estas líneas, te decía que había llegado la hora y, sé que, aunque a una parte de ti le de igual, te preguntarás que la hora de que. ¿Adiós? ¿Hasta luego? ¿Qué te vaya bonito? Desconozco la respuesta; el tiempo, que es muy sabio me la dará, pero por ahora, no sé cuál es; y eso duele casi tanto como esta carta que no voy a enviar y, que aun así, dependerá de ti leer. Una incógnita que duele por no tener respuesta; y aunque la tuviera, cualquiera de las opciones dolería igual.

  Ha llegado la hora y, ojalá pudiera decirte de que; suena a despedida y, tal vez lo sea, pero por raro que te parezca, no depende de mí el tiempo que dure este "Adiós", solo tú puedes decidir si será corto o largo, solo tú.

  Tal vez todo esto no tenga principio, solo espero que si tenga final y, que vuelvas a ser esa persona que daba mucho a cambio de poco, pero solo a unos cuantos privilegiados.

   Y sé que ahora puedes no entender por qué yo, precisamente yo, la que ha derribado tus muros con mis risas incansables, se despide de ti en el momento justo en el que hay más cambios en tu vida, pero en el por qué y, en los resultados de esos cambios está la respuesta que buscas, aunque ahora no lo sepas o, no lo quieras ver.

  Me cuesta decirlo, pero ha llegado la hora, de que estas líneas que tal vez nunca leas, que no sepas que son para ti si lo haces, lleguen a su fin y, me despida de ti; mi eterna certeza, mi única constante en el universo, mi valiente


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